sábado, 24 de noviembre de 2012

Leyendo a Edward Gibbon


Tras exactamente un año de silencio, vuelvo a retomar este blog, con la esperanza de publicar más seguido de ahora en adelante. Agradezco a todos los que en estos últimos doce meses han insistido para que lo retomara. Quiero compartir hoy con vosotros algo de mis lecturas actuales.

Leí por primera vez la Historia de la decadencia y ruina del Imperio Romano de Edward Gibbon durante la adolescencia. Fue una experiencia transformadora que no dejó de tener cierta influencia en mi elección de convertirme en un historiador del mundo romano. Hace algunas semanas que adquirí la excelente (y muy económica) edición crítica de David Womersley y estoy releyendo esta fantástica obra y descubriendo, que es una experiencia tan radical como la primera vez.

Recuerdo que hace tiempo leí una entrevista a un gran experto en El Quijote (he olvidado su nombre), quien afirmaba que, cuando conocía a alguien que no había leído la gran obra de Cervantes, lo felicitaba, pues todavía tenía en esta vida a su alcance el placer de leerlo por primera vez. Creo que lo mismo puede decirse de la Historia de la decadencia y ruina del Imperio Romano.

Se dice que Gibbon fue el primer historiador moderno del mundo antiguo porque en lugar de limitarse a seguir un par de autoridades recurrió a todas las fuentes que tenía disponibles en su tiempo para componer su relato e hizo un extenso uso de las notas al pie para documentar sus conclusiones. También fue moderno porque partió de problemas y su objetivo no fue sólo relatar, sino ofrecer explicaciones. Sin embargo, si su Historia es considerada hoy un clásico y sigue siendo leída no es por sus avances historiográficos, sino por su genial estilo, que la convierte en una verdadera obra maestra de la literatura universal.

Sin duda, al modelar su estilo, Gibbon fue fuertemente influenciado por Tácito. De él adoptó el tono sombrío y el gusto por la antítesis, especialmente adecuado para describir atmósferas políticas opresivas. De Voltaire y otros philosophes, la aguda ironía, sólo que en el estilo de Gibbon –con típica flema inglesa- la misma será mucho más sutil.

A modo de prueba quiero dejaros, por ahora, sólo una pequeña muestra del capítulo VI (pienso volver a este tema en sucesivas entradas), un pasaje en que Gibbon describe el inicio del reinado solitario del emperador Caracalla tras el asesinato de su hermano Geta (la traducción es mía):

La ejecución de tantos ciudadanos inocentes fue llorada con lágrimas secretas por sus amigos y familias. La muerte de Papiniano, el Prefecto del Pretorio, fue lamentada como una calamidad pública. Durante los últimos siete años del reinado de Severo, él había ejercido los más importantes cargos públicos, y, con su saludable influencia, guiado los pasos del emperador hacia la vía de la justicia y la moderación. Confiando plenamente en su virtud y habilidades, Severo, en su lecho de muerte, lo había conjurado a velar por la prosperidad y unión de la familia imperial. Los honestos esfuerzos de Papiniano sirvieron sólo para inflamar el odio que Caracalla ya había concebido contra el ministro de su padre. Tras el asesinato de Geta, se le ordenó al prefecto utilizar los poderes de su habilidad y elocuencia en la producción de una estudiada apología del atroz crimen. El filosófico Séneca había condescendido a componer una epístola semejante para el senado en el nombre del hijo y asesino de Agripina. “Que es más fácil cometer que justificar un parricidio” fue la gloriosa respuesta de Papiniano, quien no dudo al elegir entre la pérdida de la vida y la del honor. Semejante intrépida virtud, que había escapado pura y sin mácula de las intrigas de los tribunales, los hábitos de los negocios y las artes de su profesión, refleja más brillo en la memoria de Papiniano que todos sus grandes cargos, sus numerosos escritos y su gran reputación como abogado, que se ha preservado a través de todas las eras de la jurisprudencia romana.

Aquí el original:

The execution of so many innocent citizens was bewailed by the secret tears of their friends and families. The death of Papinian, the Praetorian Praefect, was lamented as a public calamity. During the last seven years of Severus, he had exercised the most important offices of the state, and, by his salutary influence, guided the emperor's steps in the paths of justice and moderation. In full assurance of his virtue and abilities, Severus, on his death-bed, had conjured him to watch over the prosperity and union of the Imperial family.  The honest labours of Papinian served only to inflame the hatred which Caracalla had already conceived against his father's minister. After the murder of Geta, the Praefect was commanded to exert the powers of his skill and eloquence in a studied apology for that atrocious deed. The philosophic Seneca had condescended to compose a similar epistle to the Senate, in the name of the son and assassin of Agrippina.  That it was easier to commit than to justify a parricide, was the glorious reply of Papinian; who did not hesitate between the loss of life and that of honour.  such intrepid virtue, which had escaped pure and unsullied from the intrigues of courts, the habits of business, and the arts of his profession, reflects more lustre on the memory of Papinian, than all his great employments, his numerous writings, and the superior reputation as a lawyer, which he has preserved through every age of the Roman jurisprudence.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Pequeña distinción como divulgador científico

El Ministerio de Ciencia y Tecnología de la provincia de Córdoba entregó ayer por la mañana una distinción al grupo de científicos locales que participó del ciclo del programa Luz Verde de la radio de la Universidad Tecnológica Nacional. El programa forma parte de la Red de Divulgación Científica de Córdoba y tiene por objetivo difundir entre un público general la producción de investigadores de las Universidades locales y del CONICET.

Para mí fue un honor participar del programa y poder contar allí algo de mi trabajo. Como he repetido con frecuencia en este blog, estoy convencido de la importancia fundamental de que los investigadores trascendamos con parte de nuestra producción el reducido círculo de especialistas que habitualmente lee lo que escribimos. Fue una grata sorpresa que el Ministerio reconociera con una pequeña distinción a quienes participamos, pues los científicos no siempre reconocen la importancia de este trabajo.

Por si alguien tiene curiosidad, os dejo aquí la grabación del programa en dos partes (Ifile links con archivos mp3).


domingo, 18 de septiembre de 2011

Los 10 mejores libros de historia antigua


Un lector aficionado a la historia antigua me preguntó cuál era el mejor libro que se había escrito sobre este período. Su pregunta me puso, por supuesto, en una situación incómoda, pues la producción bibliográfica sobre el tema es enorme y existen cientos de títulos de excepcional calidad. Ante la imposibilidad de escoger uno y para no dejarlo sin respuesta, confeccioné la siguiente lista de 10 libros excepcionales que se han convertido en clásicos indiscutibles o que, en mi opinión, están camino a serlo. Claro que es una selección muy personal que parte de mis lecturas e intereses, pero he intentado elegir libros que cubran los períodos más importantes, que hayan sido traducidos al español y que se encuentren disponibles en ediciones relativamente actuales.
Creo que nadie que se interese por la historia de Grecia y Roma puede privarse del placer de leerlos.

Aquí está la lista (el orden es alfabético por el apellido de los autores)


Mary Beard (1955) es una de las especialistas en el mundo antiguo más afamadas y reconocidas actualmente.  Profesora de la Universidad de Cambridge, ha trascendido con su obra el círculo de los especialistas gracias a la popularidad de su blog A Don’s Life y de sus artículos periodísticos y apariciones en documentales. Su estudio sobre el triunfo romano es uno de los más recientes en mi lista, pero creo que tendrá un éxito duradero. Ofrece un detallado estudio de la ceremonia del triunfo de los generales romanos aplicando enfoques modernos e interdisciplinarios. Beard escribe de forma atractiva y clara y sabe entretener al lector.


Moses Finley (1912-1986) fue, sin duda, uno de los más grandes historiadores del siglo XX, que difundió el uso de nuevos enfoques y la aplicación de modelos teóricos a la investigación de la Antigüedad. Todas sus obras se caracterizan por una genial claridad y por la habilidad de sintetizar en pocas páginas temas complejos sin sacrificar precisión. Lamentablemente, la mayoría de sus obras no son fáciles de conseguir porque se encuentran agotadas hace tiempo. Una excepción es su pequeño manual sobre la historia de Grecia que incluyo como pequeña muestra de su producción académica.


El de Edward Gibbon (1737-1794) es el libro más antiguo en mi lista y el más extenso. A pesar de que fue redactado en las últimas décadas del siglo XVIII sigue siendo el libro de historia antigua más vendido en el mundo. El secreto es que Gibbon no sólo fue un historiador brillante, sino un genio literario, cuya prosa seduce al lector hoy tanto como en su época. Con la habilidad de un novelista, Gibbon nos presenta el camino del Imperio Romano desde su época de esplendor hasta su caída y continúa, todavía, tratando toda la historia de Bizancio hasta la conquista de Constantinopla por los turcos en el 1453. Hasta hace poco tiempo era prácticamente imposible conseguir una edición de la traducción completa de la obra, pero la misma ha sido ahora reeditada en un formato muy accesible en 4 tomos por la editorial Turner.


El historiador y filólogo francés Pierre Grimal (1912-1996) fue increíblemente prolífico, llegando a publicar cerca de 40 libros a lo largo de su carrera, entre estudios históricos, literarios, traducciones del griego y el latín e, incluso, algunas novelas históricas. La civilización romana es, sin duda, uno de sus libros más exitosos, transformado ya en un verdadero clásico.

5 - Adrian Goldsworthy - El ejército romano

Adrian Goldsworthy (1969) inició su carrera como historiador en la Universidad de Oxford, donde produjo importantes trabajos sobre la historia del ejército romano. El éxito de sus libros entre el gran público lo llevó a dejar de lado su posición académica y a vivir de la publicación de obras de historia militar de un interés más general. En los últimos años se ha dedicado, incluso, a escribir novelas históricas ambientadas en la época napoleónica, como podemos ver en su página web. Su estudio sobre el ejército romano es, en mi opinión, uno de sus mejores trabajos, donde Goldsworthy nos ofrece lo mejor de su formación académica unido a su gran talento como divulgador.

6 - Peter Heather - La caída del imperio romano

Peter Heather es profesor especializado en historia de la Antigüedad tardía en el King’s College de Londres y es una autoridad mundialmente reconocida en el período de las migraciones bárbaras y la caída del Imperio Romano. Es una suerte que la editorial Crítica haya traducido este trabajo apenas un año después de la publicación del original. Heather presenta su tema en un relato cautivante pero sin sacrificar un ápice en rigurosidad histórica.


Robin Lane Fox (1946) es profesor de historia antigua de la Universidad de Oxford y un personaje verdaderamente fascinante, que entre sus incontables antecedentes cuenta con el de haber sido el asesor histórico del filme Alejandro Magno de Oliver Stone. En El mundo clásico, Lane Fox nos presenta una historia del mundo grecorromano dirigida al gran público, que se distingue por su prosa ágil y por ser tan atractiva como una novela.

8 - Theodor Mommsen - Historia de Roma

Theodor Mommsen (1817-1903) es el verdadero padre de la historia antigua moderna. Fue también uno de los historiadores más prolíficos, pues una simple lista de todos sus trabajos es suficiente para llenar un pequeño volumen. Y todos ellos son estudios brillantes que han resistido en la mayoría de los casos el paso del tiempo y son hoy tan valiosos como cuando fueron escritos. He incluido en la lista su obra más famosa, la Historia de Roma, que afortunadamente ha sido reeditada por Turner. Obra que le valió el premio Nobel de literatura. Mommsen es el único historiador que ha alcanzado ese honor.

9 - Ronald Syme - La revolución romana

Llegamos a mi favorito. El libro de historia antigua más importante del siglo XX. Publicado orignalmente en el año 1939, sigue hoy tan vigente como entonces. Ronald Syme (1903-1989) presentó en este libro  un descarnado estudio del camino de Octaviano - Agusto hacia el poder y cambió para siempre la imagen del primer emperador romano . El estilo de la prosa de Syme está modelado en el de Tácito y hace de cada página un placer exquisito. Por suerte la editorial Crítica a reeditado la traducción y la hecho nuevamente accesible a los lectores.

10 - Jean-Pierre Vernant - Los orígenes del pensamiento griego

Jean-Pierre Vernant (1914-2006) fue uno de los grandes helenistas del siglo XX, cuyos estudios con una fuerte impronta antropológica marcarían un hito en la investigación. La carrera de Vernant se vería demorada en sus inicios por la II Guerra Mundial de la que nuestro historiador tomaría parte activa como líder de la resistencia contra la ocupación nazi en el sur de Francia. Aquí os presento el primero de sus libros, un estudio breve pero de enorme profundidad que devela las claves que permiten comprender la cultura griega.


¿Qué libros añadirías vosotros? Si os gustó la lista, compartidla con vuestros amigos!